Biografía

La artista jerezana Ana Crismán es la primera y la única persona a nivel mundial que interpreta y compone flamenco con arpa. Exótica en el mundo musical y también en el flamenco, esta artista es absolutamente única y exclusiva en el mundo entero. Creadora del arpa flamenca, tal como afirmó José Mercé en T.V. , quien se inspiró viéndola tocar en directo y empezó a cantar. Ha dejado para la posteridad, la primera fuente y referencia de este arte con su espectáculo “Arpa Jonda”, estrenado en Nueva York en el teatro Repertorio de Manhattan en enero de 2019.

El arpa, en las manos de Ana Crismán, suena flamenca.

Nunca antes un arpa había recorrido tantos palos de este género musical con un lenguaje puramente flamenco: seguiriya, soleá, bulerías, alegrías, malagueñas, granaínas, guajiras, rondeña, tientos, tangos…son sólo algunos de los muchos palos del flamenco que esta jerezana hace sonar en el arpa. Tanto con sus composiciones como cuando realiza arreglos e interpretaciones, deja al deleite del oyente una mezcla exquisita: conocimiento de la raíz, infancia en el flamenquísimo Jerez, dominio del compás y unas manos muy habilidosas que plasman en este dificilísimo y bello instrumento el flamenco más puro, dando lugar a una belleza muy sofisticada.

Es una artista creadora de una expresión flamenca altamente refinada.
El arpa, con la dificultad técnica que presenta, se rinde al dominio de esta genial arpista autodidacta.
Escuchar en directo a esta musa flamenca es presenciar arte en su máxima expresión.
Sus estudios musicales, que empezó a muy temprana edad y su enorme talento le han llevado a forjarse a sí misma, creando un lenguaje nuevo en el arpa, que por primera vez, suena con un discurso flamenco, dando lugar a la primera fuente y referencia de arpa flamenca en la Historia de la música.

 

Desde su niñez vivió el flamenco de su Jerez natal, territorio flamenco por excelencia. La música de La Plazuela y barrio San Miguel (donde nació la mismísima Lola Flores) la acompañaron durante toda su infancia, impregnándola de este arte desde su nacimiento. La calle Cerrofuerte (calle donde nació la Paquera de Jerez) fue testigo de los años de su juventud y su amor por el flamenco. Peña flamenca Los Cernícalos y la peña “La Bulería” en la calle Mariñíguez, eran dos lugares donde iba recurrentemente a escuchar flamenco, como la gran amante de esta música que siempre ha sido y es, así como los antiguos viernes flamencos del cine Astoria, la fiesta de la bulería en la plaza de toros, el festival anual de flamenco, los conciertos en La Plaza de la Asunción, los ciclos de las peñas, la feria, la Navidad flamenca, los concursos de guitarra y cante…… citas jerezanas a las que no ha faltado jamás, sin contar con el flamenco espontáneo que surge en las calles de Jerez, haciendo que se detenga el tiempo….las fiestas a puerta cerrada, el cante tan característico de Jerez que atraviesa, que es una continua fuente de inspiración…

No se puede obviar el flamenco en Jerez. Está presente en el aire que se respira. Está por todos los rincones y en todas las esquinas.


Cuando se nace con un corazón sensible y se bebe continuamente de una fuente inagotable como es Jerez, la consecuencia inevitable es que se rebose pasión por esta música. Innumerables vivencias la llenaron de flamenco desde muy temprana edad.

Así surgió una febril amante de esta música y posteriormente una universitaria estudiosa e investigadora de este arte.


Paralelamente inició sus estudios musicales a la temprana edad de 6 años, cursando piano en el Conservatorio y culminando con la titulación en su adolescencia.

Su mente inquieta la llevó a titularse no sólo en el Conservatorio sino también en la Universidad. Licenciada en Historia y Ciencias de la música y especializada en flamencología, cuenta con artículos publicados en prestigiosas revistas de flamenco e investigación. (https://www.juntadeandalucia.es/cultura/flamenco/content/la-riqueza-rítmica-del-flamenco-ana-maría-crismán)


Ejerció la docencia en Conservatorio y Universidad. Así mismo, se tituló también como docente especialista en música y superó los exámenes para ejercer esta labor en centros públicos de su comunidad autónoma. Sus brillantes calificaciones le hicieron obtener la plaza, a pesar de que era la primera vez que se presentaba (algo que muy pocas personas pueden escribir en su historial académico) Ana Crismán ejerció como docente musical durante más de diez años. (Posteriormente se volvió a titular especializándose en la modalidad bilingüe, dado su dominio de la lengua inglesa).

Es durante este periodo de su vida donde en un viaje al extranjero, ve un hombre tocando en la calle un arpa y se enamora perdidamente de este instrumento, que instintivamente, sintió como flamenco. Ana Crismán dice que sintió al escuchar por primera vez el arpa, el mismo impacto que cuando escucha flamenco.

 

Sintió que el arpa era un instrumento flamenco también.

Terminaron sus vacaciones y regresó a España. Continuó con su labor como docente, pero algo había cambiado: no conseguía olvidarse del arpa.

En vista a que pasaban los meses y la idea del arpa flamenca seguía como una constante en su interior, finalmente decide gastar todos sus ahorros en comprar un arpa. Sin haber tocado nunca una, sin tener ningún tipo de conocimiento sobre este instrumento, ni sobre su afinación, ni los cuidados que requiere, sin tener profesor que le enseñase, sin ni siquiera saber si el mecanismo de este instrumento le permitiría encontrar las escalas musicales para poder hacer flamenco y sin saber si podría venderla en caso negativo, sin encontrar información sobre arpa flamenca en ninguna parte. Buscó y no encontró ningún tipo de referencia de la que poder partir. Nadie a quien imitar. Ninguna guía.

NADA.

En la más absoluta de las soledades, Ana Crismán fue ejercitando sus dedos sobre las cuerdas del arpa. Dedos que no sabían hacia donde moverse, ni que posiciones adoptar. Un clavijero enorme lleno de llaves con un millón de combinaciones posibles……

Poco a poco, con infinitas horas en intimidad con su arpa, esta jerezana fue encontrando el flamenco en este instrumento: tientos, tangos, seguiriyas, soleá, bulerías, alegrías…porco a poco fue encontrando todos los palos de esta música en este difícil y complejo cordófono. Granaínas, malagueñas, rondeñas, tarantos, guajiras, milongas, peteneras, rumbas……. Son algunos de los muchos estilos del flamenco que esta artista hace sonar en su arpa. Sin recibir clases, fue comprendiendo el funcionamiento, mecanismo, afinación y características del arpa y fue construyendo un lenguaje que hasta ahora no había sonado en ella antes.

Encontró falsetas de siempre en su arpa, pero también pronto empezó a componer.

Ana Crismán entró en un proceso creativo por el que terminó dejándolo todo tanto a nivel laboral como personal por hacer aquello que amaba.

 

Dejó la seguridad de un trabajo fijo, un sueldo estable, la ciudad donde había vivido los últimos años (estuvo destinada en Granada), su pareja, los estudios de doctorado que estaba cursando, su casa…TODO. Como ella misma le explicó a Jose Mercé en T.V. “Estaba deseando salir del trabajo para poder tocar. Deseando que fuera fin de semana para poder tocar. Deseando que fuera verano para poder tocar. Decidí finalmente dejar mi trabajo. No tenía sentido. Mi vida era para después”

Esta mujer, que confiesa abiertamente haberlo dejado absolutamente todo por el arpa flamenca y que dice que la vida no tiene sentido si una persona no hace lo que ama, trabajó para ahorrar dinero y poder sobrevivir sin ingresos mientras aprendía a tocar sola. El objetivo era tener suficiente tiempo al día para encontrar el flamenco en el arpa, alcanzar un nivel que le permitiera dar conciertos y poder ganarse la vida con esto.

 

Era la única manera de no dejar limitada el arpa flamenca a los ratos libres y poder llegar a hacer un trabajo realmente serio, exhaustivo y profesional.

Estuvo y está durante largos periodos de tiempo tocando 14 horas al día.

Habiendo pausado su labor como docente musical (y renunciando a su seguridad laboral y económica) y dedicándose plenamente al estudio, perfeccionamiento de la interpretación, técnica, composición y un largo etcétera del arpa flamenca……poco a poco empezó a conseguir fechas para dar conciertos.

 

Actualmente el arpa flamenca cuenta con una trayectoria en festivales de todo el mundo:

Francia, Italia, Portugal, Estados Unidos, España, Bélgica, Reino Unido, Paraguay, Cuba, Marruecos…innumerables países solicitan un concierto para verla tocar en directo y escuchar a Ana Crismán y su Arpa Jonda en vivo.

Así mismo, lleva a cabo colaboraciones con otros artistas que la solicitan y quieren en su espectáculo la presencia del arpa flamenca.

 

Cabe citar la gira de 2019 con Alonso Núñez Rancapino Chico, en el tour de su disco “Por mi amor al arte” recorriendo escenarios en todo el territorio nacional y festivales flamencos que van desde La Suma Flamenca de Madrid hasta el Flamenco on fire de Pamplona, ó con Tomasa Guerrero la Macanita en los Viernes Flamencos de Jerez de la Frontera ó  Festival de Flamenco de Alburquerque, Nuevo México, entre otros muchos.

Fue invitada a participar en el concurso de T.V. de Canal Sur “Tierra de Talento” llegando a ser finalista y donde conoce a José Mercé, quien afirma que “Nunca imaginó que un arpa podía sonar tan flamenca” y que “se emocionó y no pudo evitar ponerse a cantar”.

Así mismo, el cantaor durante el programa de T.V. afirma que Crismán es “la creadora del arpa flamenca por méritos propios” y que va a ser “una de las grandes revoluciones del flamenco”.

El arpa viene para quedarse, es el título con el que Manuel Martín Martín (reconocido crítico flamenco) encabezó el artículo que escribió sobre el arpa flamenca tras asistir a un concierto de Ana Crismán en Jerez (con Lela Soto Sordera como artista invitada). Ciertamente el arpa vino de la mano de esta artista de Jerez de la Frontera para quedarse y así nos lo sigue demostrando ella con el estreno de su nuevo espectáculo “Soníos del Arpa Negra” que presentará en la Bienal de Flamenco de Sevilla el viernes 2 de octubre en los Reales Alcázares y donde contará con Tomasa Guerrero “La Macanita” como artista invitada.

Se trata de una artista que dice identificarse con las palabras de Lorca “Medio pan y un libro” y se confiesa adicta a la cultura y al arte.

Cuenta con un talento, creatividad y originalidad innatos además de una amplia formación musical, artística y cultural. Con una capacidad y una disciplina fuera de lo común, esta artista ha rechazado recibir clases de arpa para huir del sonido clásico, siendo una arpista absolutamente autodidacta.

Maestra de sí misma, la artista jerezana Ana Crismán, única en el mundo entero, ha elevado el flamenco hasta la excelencia y la exquisitez, llevándolo por primera vez, a una cima nunca antes conquistada. No todo estaba inventado. Ana Crismán escribe un capítulo nuevo, marcando un antes y un después, cambiando para siempre la historia de la música, del arpa y del flamenco.

COMPARTIR

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp